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Gracias Chile

Gracias Chile

Mientras el mundo se preocupa por reajustar sus agendas y pone los ojos en Madrid para llevar a cabo las actividades que teníamos preparadas para Santiago de Chile, me vino a la mente el esfuerzo que hicieron miles de personas para que tuviésemos la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP) en América Latina. Aunque ya hoy muchos pasan página y es muy tarde para hacer algo al respecto, desde Latinoamérica decimos: gracias Chile.

Algunos lo dan por descontado, pero gracias Chile por apostar por una COP que por ejemplo, el país hermano de Brasil y gran líder de Río y Río+20, rechazó para nuestro hemisferio.

Gracias por el corazón de cientos de personas que trabajaron tras bastidores y son parte de un esfuerzo que nadie ve. Gracias a las agencias de gobierno que trabajaron con entusiasmo, grandes ideas y enormes retos. Gracias por trabajar cientos de horas adicionales, fuera de la jornada laboral, pero con mucho empeño.  Por eso y mucho más, gracias.

He tenido la fortuna de ver una muestra de superación y virtudes que, aunque hoy se ve truncada por cuestiones ajenas a la voluntad de la presidencia de la COP25, llevará a Chile a ser protagonista en esta lucha trascendental contra la crisis climática que le toca liderar.

He visto cómo están dispuestos a superar los desafíos ambientales y climáticos internos.

He visto gente dispuesta a ayudar y una sinergia entre equipos envidiable para la región.

He visto a un alcalde haciendo campaña por mejorar la calidad del aire que respiran los ciudadanos de Santiago y tomar a los vecinos como prioridad de sus políticas de estado, pero entendiendo el desafío que implica para nuestra generación la agenda verde.

He visto demostrar que millones de dólares invertidos para albergar una COP se justifican porque ya somos un planeta sin fronteras que lucha por su supervivencia.

He visto cómo Chile sigue trabajando por ser un país que contribuya a que nuestra región sea cero emisiones en transporte, incluso aunque ya sea el segundo en términos de buses eléctricos.

He visto a un país cuidando cada rincón de sus bellos lugares, con una mayoría de gente que protege ese tesoro y se opone a la violencia.

He visto a una ministra asumiendo un rol preponderante en la lucha contra el cambio climático con orgullo, una mujer que pone en alto el liderazgo latino y aporta un ritmo incesante para que las negociaciones de las partes tengan éxito contra el tiempo.

He visto a un champion de la COP dispuesto a darle lugar a compromisos reales, con el objetivo de presentar verdaderos anuncios para la acción climática.

He visto el enorme trabajo e ilusión de la Asociación Chilena de Municipalidades con el fin de transformarse en un actor fundamental el día de las ciudades, que estaba previsto para el 9 de diciembre.

He visto y conversado con gente capaz, eficiente y de enorme profesionalismo.

He visto amar esta COP y regalarle horas extras que nadie cobrará, porque eso tiene un significado menor cuando está en juego el destino de la humanidad entera.

He visto personas preocupadas para que cuando terminara la COP, el mundo dijera que fue la cumbre del clima más ciudadana de todas, involucrando a miles de chilenos de todas las regiones.

Por esto, brindo, porque me he encontrado con un grupo humano que trabaja para la administración pública y la cuida como si fuese propia. Porque lo es.

Deseo profundamente que se recupere la normalidad, la convivencia y la paz, en esas tierras donde su gente le ha demostrado al mundo que son un milagro.

Ellos han sido generosos y abiertos a entender lo que urgente que representa  una COP ante la emergencia climatica, fundamentalmente para un planeta que no tiene recursos naturales para seguir de fiesta alimentando un modelo económico insostenible.

Todo esto no me lo han contado. Lo he visto, y muy de cerca.

Carolina, Felipe, Gonzalo, Isabel, Fernanda, Nicolas, Catalina, Meilin, Rodrigo, Josefina, Magdalena, Andrés, Jonathan, Matias, Nicolas, Macarena, Camila, Maximiliano, Ricardo, y otros tantos nombres comunes que transitan con dolor a la espera de un abrazo que demuestre que su esfuerzo no haya sido en vano. Pues déjenme decirles que no lo fue.

Ha llegado la hora de reconocer a Chile, aquí estamos para acompañarlos.

Por todo esto, en nombre de Latinoamérica; MUCHAS GRACIAS con mayúsculas por apostar a la COP25.

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